Formar parte de un grupo de rescate independiente en nuestra ciudad implica una labor constante, realizada sin apoyos gubernamentales y sostenida enteramente por el esfuerzo y la convicción de voluntarios. Salvar a un perro o gato del abandono, del maltrato o de una vida confinado en una azotea conlleva un proceso integral: recuperación física y emocional, atención veterinaria preventiva, esterilización temprana y, finalmente, la búsqueda de un hogar definitivo.
En repetidas ocasiones surgen dudas o inconformidades sobre los filtros de adopción. Algunas personas consideran que los requisitos son excesivos o que las visitas de seguimiento representan una intromisión en la privacidad. Sin embargo, comprender la realidad de los rescatistas cambia por completo esta perspectiva.
¿Por qué los filtros y el seguimiento en la adopción son indispensables?
Para quienes no están en contacto directo con el rescate diario, los cuestionarios detallados y las visitas domiciliarias pueden parecer exagerados. No obstante, la experiencia demuestra que la “burra no era arisca, la hicieron”. Quienes rescatan animales cargan con el desgaste emocional de atestiguar el sufrimiento y el abandono; el objetivo principal de cada filtro es garantizar que el animal jamás vuelva a pasar por una situación similar.
Lamentablemente, confiar en la palabra de quien dice ser un “dueño responsable” no siempre basta. En el pasado, animales rescatados con tanto esfuerzo han vuelto a encontrarse en situaciones de peligro o desamparo. Los filtros estrictos protegen a los animales y aseguran que la familia adoptiva esté plenamente comprometida con su bienestar a largo plazo.
La incongruencia social y el falso deseo de ser “primermundistas”
Es muy común escuchar quejas en nuestra comunidad sobre la falta de instituciones gubernamentales sólidas que protejan a los animales, comparando nuestra realidad con la de países del norte global donde los procesos de adopción son extremadamente rigurosos —con múltiples entrevistas, visitas de trabajadores sociales, seguimiento estricto y cuotas elevadas—, además de contar con leyes que penalizan severamente el maltrato animal.
Sin embargo, existe una profunda incongruencia cuando exigimos estándares del primer mundo pero evitamos asumir responsabilidades individuales. Queremos leyes estrictas pero nos molestan las normas de convivencia básica. La tenencia responsable y el respeto por la vida animal van de la mano con la cultura cívica: cuidar el entorno, respetar las áreas naturales como el bosque La Primavera, separar la basura y actuar con integridad en el día a día.
El verdadero sentido de la adopción y otras formas de ayudar
La adopción animal es una opción voluntaria, jamás una obligación, y requiere disposición para sacrificar tiempo, esfuerzo y comodidades en favor de un ser que depende enteramente de nosotros. Quien considere que los requisitos son demasiado estrictos, tiene la libertad de no adoptar, pero existen muchas otras formas de apoyar la causa.
Una de las herramientas más poderosas de transformación social y salud pública es la esterilización temprana. Evitar la reproducción descontrolada es la única manera real de frenar el abandono masivo de perros y gatos en las calles de Guadalajara y sus municipios aledaños.
Apoyar a los colectivos independientes, difundir la cultura de la adopción y rechazar tajantemente la compra, venta o explotación de animales es tarea de todos. Exigir que una causa social sea cómoda, rápida y sin esfuerzo contradice el verdadero significado del bienestar animal.
Texto original de Mariajosé Lozano. Recuerda que este contenido lo viste publicado en Adopta Guadalajara.



